El otro día debido a una serie de coincidencias se dio el caso de que un alma caritativa deseaba desprenderse de un buen acuario a un precio asequible y yo pude disponer del capital necesario para adquirirlo.
Y ya que tenia los elemento necesarios me decidí por un acuario muy plantado, no un holandés que se me escapa pero si algo mas decente que cuatro plantas enclenques y raquíticas.
Lo normal hoy por hoy es que uno se documente en foros y demás lugares de internet acerca de prácticamente todo, sin embargo yo no conseguí algunos datos concretos que me hacían falta y hablando con un “acuarofilo” me comentaba lo siguiente de manera mas o menos aproximada:
“- Si es que este mundillo es lo que tiene, te encuentras gente que gira los tubos [de luz] para que no veas el espectro ni la marca que usa, o que no te cuenta nada de como lo hace para tener los acuarios de esa manera, ni substrato, ni abonos ni nada…”
Y proseguía
“Claro, es lógico, cuando te has llevado tanto tiempo para aprender algo no lo vas a contar así como así, es que hablando con un tío de estos puedes aprender en 5 minutos lo que te llevaría dos años investigando en foros.”
Sin embargo algo que esta persona veía tan natural a mi me hizo alucinar en color y tres dimensiones.
Y lo comentaba con Opik, que estaba muy feo eso de ocultar el conocimiento, que esas cosas no se hacen, que lo lógico si tu sabes algo es compartirlo, que el conocimiento y la cultura deben de ser libres como cervatillos.
Vamos que si en informática se diese de manera tan habitual eso de ocultar el conocimiento íbamos apañados, y no sólo en informática, la base de una civilización es su cultura y la base de cultura es compartir información, conocimientos.
Yendonos al absurdo si el tipo que descubrió el fuego se hubiese guardado su secreto vilmente hubiéramos pasado mucho frío.
Hay dos motivos principales por los que se puede ocultar el conocimiento.
El primero, la mercantilización.
A priori suena casi obsceno vender el conocimiento, es feo, antisolidario, egoista y mil cosas mas.
Pero es complicado juzgar esto, supongamos el caso de un pobre ermitaño que ha dedicado toda su vida al estudio del ácaro de terciopelo viviendo exclusivamente de sopa de ajo por que no tenia dinero para mas, es aceptable que pretenda obtener beneficio económico de su estudio para, por una vez, cambiar el ajo por cebollas, podria llegar a ser admisible que cobrase por transmitir ese conocimiento.
Por otra parte, supongamos el caso de otro pobre ermitaño que ni siquiera puede pagarse las sopas de ajo y que necesita del conocimiento del primero acerca de los ácaros de terciopelo para terminar su importantisimo (al menos para el) estudio.
En ese caso ¿como juzgas eso?.
Ocultarlo por el simple estatus que concede “el saber mas” esta muy muy feo, pero se da muchísimo, ocultar la técnica de cocinar un plato determinado, la realización de un anzuelo muy eficiente, o como tener las gardenias mas floridas y hermosas. Miremos donde miremos es difícil no encontrar un conocido que practica esta ocultación en un campo que se considera mas o menos experto.
Aunque todos coincidamos en la importancia de compartir el conocimiento es muy complicado que se de fuera de unos pocos ámbitos en los que esta plenamente asumido que hacen falta los pasos previos para proseguir adelante, en campos como la ciencia sin el que los descubrimientos anteriores son imprescindibles, o la informática en los que necesitamos del código del vecino para prácticamente cualquier cosa (por ejemplo aprender!).
Entonces parece que el problema es de sensibilización, no se educa lo suficiente en la cultura del compartir (compartir apuntes por ejemplo) y si en la cultura de la competitividad, “hay que ser mejor que el otro, y para ser mejor que el otro no le contamos nuestros trucos que nos hacen ser mejores”.
Y tarde o temprano lo vamos a pagar.